jueves, abril 28, 2011

Deseos concedidos.

Quisiera tener en este momento la posibilidad de concederme varios deseos…
Pediría un rabo de nube, que se llevara los momentos en que te he causado algún quebranto. Sé que no son muchos, pero no quiero que existan o que persistan en ti ni el minúsculo o el mayúsculo asomo de una desilusión.
Pediría una docena de huracanes que borraran tu tristeza. La más mínima tristeza que yo haya podido concederte, aún sin intención. Quiero borrar de ti, los efectos de mis imperfecciones. Incluso las tristezas de antaño de las que no soy responsable y más aún de esas tristezas que surgen a diario por causas ajenas a nosotros. También que borrara mis tristezas, las que uno carga sin necesidad de cargarlas y esas que nos imponemos como castigo eterno por culpas del pasado. Quiero que desaparezca esa palabra de nuestro diccionario personal.
Pediría un diluvio que evitara la más mínima sequía. Esas que agrietan el alma, enflaquecen sentimientos, debilitan corazones.
Pediría que no hubiera fuerza divina que pueda borrar los incontables buenos momentos que hemos vivido juntos. Desde aquel hermoso día que tocamos mutuamente a nuestros corazones, alimentando ese inimaginable sentimiento que crecería por días, pasando por la empatía, la necesidad, el deseo, la complicidad y el placer, hasta llegar al amor. Ese amor que nadie cree que pueda existir a estas alturas de la vida. Y que tanto tú, como yo, lo sabemos.
Pediría una memoria infinita. Con la que siempre podamos recrear los místicos momentos que de placer hemos vivido. Esos que son exclusivamente tuyo y mío. Esos momentos que nos han hecho volar al infinito de los cielos y convertirse en secretas aventuras. Aventuras que alimentan ese caudal de mágicas emociones, de sublimes explosiones, de inolvidables ayes y experiencias.
Hasta aquí yo me diría… “Deseos concedidos”
Pediría por ultimo, que un día, no muy lejano, tal vez mañana, tú fueras el legendario genio de una lámpara. Que salieras exóticamente vestida, te acostaras en nuestro divan, y coqueta, sonriente e impecablemente hermosa como siempre lo estás… me dieras el voto de confianza de perdonar todas mis imperfecciones.
¿Dirás… “Deseo concedido”?

103-10-2011

2 comentarios:

  1. Hola! Me encanta el poema. Llega al alma, dice tanto... Lo leo y releo y más me gusta. Te he descubierto casualmente y lo poco que he leído de tu blog es genial. Gracias. Si te apetece, te invito a visitar mi blog.

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  2. Vaya no da gana de salir de este espacio.
    Es una poesía abrazada de amor de sensaciones de pasión y añoranza. Preciosa-preciosa. Un besito.

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