miércoles, diciembre 29, 2010

Anatomía de tus ojos



Tus ojos destilan un lenguaje de múltiples desdobles.
Con lentes, tu mirada expresa la intelectualidad de un universo diferente en donde no hay cabida a la insensata estupidez de los mortales.
Sin lentes, tus ojos hablan mil idiomas:
Al amanecer, aún soñolienta por el largo sueño de una noche, ilustras toda la ternura que hierve en tus cimientos y es el momento justo en que tu mirada incita a un placer sin condiciones, sin límites ni intrusos de moral de plásticos contornos.
Al medio día, tus ojos irradian tu sensatez, tu madurez, tu soberbia, tu osadía, mezclando historias, verdades y aventuras en el esplendido compendio de tu vida.
Al atardecer, cuando el sol quiere ponerse en un horizonte ya caduco, tu mirada esculpe compasiones, pasados no queridos, presentes añorados.
En las noches, cuando hablamos abrazados y desnudos en la sobremesa de un día de contrastes, el color pardo de tus ojos se torna casi negro, desdoblando la calma en osadía, el silencio en múltiples gemidos, el optimismo en placeres desmedidos y la cordura en una infinita lujuria de titanes.
En ese instante en que lo frío desaparece, con lentes o sin lentes tus ojos me pierden en la inmensidad de tus entrañas.



jueves, diciembre 09, 2010

Anatomía de tu piel

Tu piel despide el aliento de tu alma en cada gota de sudor que expulsas cuando surcas la línea delgada que separa al placer del buen orgasmo. Tu piel entrega el olor de tus entrañas cuando sucumbes al zarpazo de la espada de tu amante. Tu piel destila los sabores de esa fruta prohibida cuando flotas en el viento y viajas más allá del horizonte. Tu piel es el abrigo de un mortal satisfecho, de un sensato guerrero que hace gloria de tus glorias, de un simple hombre que avasallado por el tiempo resurge cada vez que tu piel desnuda entre mis dedos me hace pecar en lujuria desmedida.





sábado, diciembre 04, 2010

Se hizo justicia.


Hoy pensé por un minuto, que me hubiera gustado
haberte conocido años atrás.
¡Qué desperdicio de tiempo!
¡Cuántas horas sin encontrar lo que buscábamos!
¡Cuantos besos tirados al vacío!
¡Cuántas lágrimas echadas por hastío!
¡Cuántas soledades teniendo compañías!
¡Cuánta pasión aglomerada!
¡Cuántos anhelos presionados!

Pero se hizo justicia…
Y ahí fue donde nos encontramos.
Bendito este tiempo compartiendo tu osadía
¡Cuántas horas de dicha hemos vivido!
¡Cuantos besos saboreados!
¡Cuánta risa acompañando el regocijo!
¡Cuánta compañía, ya no más soledades!
¡Cuánta pasión hace chispa en cada entrega!
¡Cuántos anhelos compartidos!

Bendito este tiempo en el que aún corro lujurioso y sangriento
hacia el lecho en que nos conocimos.


(c) derechos reservados. 
Datos de registro: Código: 1102208540322

Fecha 20-feb-2011 17:36 UTC
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