miércoles, junio 02, 2010

Confesión V.




Nadie escarmienta por cabeza ajena. Amor, amor, amor. ¿Qué es? ¿Alguien sabe? «Sí - me responde una voz detrás de mis oídos.- Cuando lo encuentres te lo digo. Adelante, vístase de hombre.» Y ahí voy y me visto como el más audaz e intrépido cazador. Oigo, palpo y vivo la historia. Toda su historia. Y la fundo con la mía y me mezclo hasta donde no podía mezclarme. Nadie lo impidió. Nadie declamó un significado. Nadie huyó. Nadie tuvo miedos. Vivimos, sentimos, reímos, gozamos, nos entregamos hasta la saciedad y lo que tal vez debió durar lo que dura una aventura, vivió días, semanas y todavía vive. Su aroma se impregnó en mis pulmones. Su sabor se incrustó en mis anginas. Mi aliento se mezcló con su sangre. Su voz ahora habla en mi conciencia. Sus manos se quedaron marcadas en mi espalda y su sexo tatuado en mis entrañas. 

Y día a día sucede lo que hoy. Despierto enredado entre sus sabanas de seda viendo un rostro que sin maquillar es mucho más que hermoso y me doy cuenta que dentro de mí todo ha cambiado.

Son las 11:45 pm. Veo la luz en el camino.

1 comentario:

  1. hermosa prosa, un eros hecho con tino y delicadeza
    no caes en lo explícito y descarnado
    Felicitaciones!!

    besitos de luz

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