lunes, abril 26, 2010

Entre tangos y boleros



¿Cómo puedes ser tan impredecible? Me sorprende y al mismo tiempo me gusta que tengas esa capacidad para dar alegrías envueltas en “sorpresas”. Sorpresas que saben a miel, que dejan huellas.
¿Cómo puedes ser tan valiente? Me sorprende y al mismo tiempo me estremece esa osadía de lanzarte a una aventura sin saber si eras tú quien podría resultar la sorprendida. Lo bueno es que percibiste que no habían riesgos que echaran por tierra tus verdaderas intenciones. No sé quién te habrá dicho que la invitación era justamente para ti. Quien haya sido, bendito(a) sea.
No hubo mucho que decir más que un “estoy aquí porque quiero conocer tu cama” y la noche enrojeció de tanta dicha. Las paredes vibraron en plena resonancia con el armónico vaivén de nuestros cuerpos.  El clima traspasó el umbral de lo caliente y el sudor dejó de ser sudor para que mis besos al tocarte se convirtieran en orgasmos.
Anoche, entre tangos y boleros olvidamos que llegamos tarde a nuestras vidas.
Son las 11 am. Degusto un café fuerte y un Habano.

1 comentario:

  1. Nunca es tarde para nada...si lo tuvieramos en cuenta no dejariamos escapar lo bueno de nuestras vidas¿hoy quizás es tarde? me gusto tu escrito porque llama a la reflexion ademas de su contenido romantico-pasional
    Un abrazo y un placer pasar
    Ximena

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